Cuando escuchábamos los aplausos del público luego de espectar la película “Mariposa Negra”, la noche de la inauguración del Festival de Cine de Lima, reafirmamos nuestro concepto de que Francisco Lombardi es el cineasta más querido y respetado del medio local. Ese día, la proyección del film sirvió además para reafirmar lo esperado que es alguna cinta de Lombardi por sus éxitos como cineasta y por los films que nos ha entregado a lo largo de toda su carrera fílmica.
Actualmente está en cartelera, “Mariposa Negra”, la décimo tercera película de Francisco Lombardi que constituye el segundo episodio de su trilogía en torno a la dictadura fujimontesinista. La historia basada en una novela del escritor Alonso Cueto relata la historia de Gabriela (Melania Urbina), una joven profesora que queda afectada por el asesinato de su novio, el joven juez Guido Pazos. Pero la aparición de una información periodística en la que se vincula a su pareja en actos indecentes la hace reaccionar; obsesionada por averiguar qué poderes ocultos hay detrás del crimen, se vincula con Ángela (Magdyel Ugaz), una periodista, con la que establece una particular relación. Unidas por ese extraño vínculo ambas se sumergirán en las entrañas de una corrupción que proviene de las más altas esferas del poder. En el camino ambas parecen encontrar una mirada nueva sobre sí mismas, sobre su real e insospechada identidad.
Tenemos entonces esta nueva producción de Lombardi luego de la fallida “Ojos que no ven” que fue el inicio del director en films basados en la época del gobierno fujimontesinista, que por el momento en que vivíamos los peruanos, lógicamente que se prestaba a una serie de historias relacionadas con esos tiempos de dictadura y corruptela que vivimos. Sin embargo esta primera producción no pasó de “un buen intento” y que fue catalogada como totalmente irregular. En esos tiempos, este columnista lo comparó con el episodio I de George Lucas, quien tenía todo para ser una atractiva cinta y sin embargo no pasó de entregarnos una película más. Con Lombardi pasó casi lo mismo aunque a su favor tenía el hecho de haberlo realizado “contra el reloj”, pues el director nacional lo filmó lo más rápido posible para que su estreno concite el interés nacional teniendo en cuenta que los hechos por el que pasaba el país todavía estaban frescos.
Sin embargo con “Mariposa Negra” ya Lombardi tenía el tiempo necesario para ajustar las ideas y ofrecernos un film más consistente y sólido. Sin embargo los resultados son totalmente contrarios. Para empezar tenemos un relato simplista y demasiado alargado con rasgos de inverosimilitud que lindan con lo fantasioso y en algunos momentos con lo ridículo (la escena cumbre con el “doc” no es para nada logrado ni mucho menos impactante).
La breve aparición de Ricardo Velásquez como Montesinos más causa risa que expectativa, pues más nos parece recordar la caracterización de Carlos Alvarez como este misterioso personaje, y eso que este último lo hace mejor. Lástima por el buen Velásquez.
No obstante este relato tiene un mérito y es el protagonismo del talento femenino y el peso recae en el buen trabajo de Melania Urbina y Magdyel Ugaz que logran que el público muestre siquiera interés en seguir esa trama sosa y alargada. Porque Urbina muestra consistencia en su personaje de Ángela, una mujer con sed de venganza, aunque dicho personaje esté totalmente imposibilitado en dar más de sí, pues la trama muestra una monotonía que imposibilita más esfuerzo actoral por falta de esa creatividad visual y narrativa que siempre estaban presentes en otros film del director.
Lombardi nos quiere llevar al terreno de un thriller político, pero aquí no hay rastros ni pesquisas de algún “detalle oculto” que nos permita entrar al terreno del misterio y la curiosidad. Pues el director al igual que alguno de sus colegas de algunas miniseries, toman como base personajes cuya vida escandalosa ha sido más que expuesta y lo llevan al terreno de la ficción con regular éxito. Aquí tenemos un personaje ensombrecido por el “chismorreo popular" que ha sido presuntamente involucrado dentro de la corruptela y simplemente le cambia de nombre, pero deja las huellas de “lo que se decía en torno a esa persona” y no le da ese cambio fílmico que se requiere para mostrar cierto atractivo a la trama, pues total estamos frente a una mera adaptación de una novela.
Por supuesto, que nos referimos al personaje de “Doti” encarnado por Ivonne Frayssinet totalmente escaso de profundidad y convicción y, sobretodo, con un look inapropiado para “una dama encargada de ofrecer modelos de clase A”, y ni que decir del beso lésbico en la que no pasa de ser algo más llevado a causar polémica y morbo y no como algo esencial en la trama. En el film no hay imágenes contundentes sino una heroína con más de “Nikita lorcha” que de una profesora con sed de venganza.
Por lo demás hasta ahora ningún director se ha animado a retratar con talento esa página oscura y rica en argumento de lo que fue el Perú en la época de Fujimori y Montesinos. Los dos films de Lombardi, referentes a estos episodios, han sido fallidos por lo que el director sigue en deuda. Esperamos que esa "crisis lombardiana" por la que pasa acabe pronto y que su próxima cinta lo acerque más al director de grandes films como “La ciudad y los perros” y “La boca del lobo” además, que su nueva entrega que pondrá fin a esta trilogia en torno a esa época corrupta que envolvió al país sea mejor que las anteriores.