Su territorio es mayormente selvático, con una porción de cordillera, y fue habitada originalmente por las tribus de los uquihuas y los chepenes.
Su capital, Rioja, es llamada también «noble y acogedora ciudad» por la tradicional hospitalidad de sus habitantes con los viajeros.
Esta ciudad fue fundada el 22 de setiembre de 1772 por Félix de la Rosa Reátegui y Gaviria, con el nombre de Santo Toribio de la Nueva Rioja. Sus principales barrios son Quinapata, Shahuintopata, Cascayunga y Amaringo.
La ciudad celebra su semana jubilar y turística entre el 15 y el 22 de setiembre, siendo su patrono el Cristo de Bagazán.
A pesar de haber sido prácticamente destruida por los terremotos de 1991 y 1992, Rioja ha recuperado su perfil urbano y es sede de una planta de cemento recientemente construida por el gobierno regional en convenio con el gobierno de China; además cuenta con el aeropuerto «Juan Simons Vela».
La habilidad de sus tejedores la ha hecho famosa:
allí se fabrican los tradicionales sombreros de paja «toquilla», una fibra de la planta llamada «bombo-naje». Hasta hace un tiempo estos sombreros se exportaban con bastante éxito a Brasil.
‘La provincia, establecida como tal en diciembre de 1935, produce quinua, barbasco, cascarilla, frutas, maderas finas, tabaco y cacao; también tiene algunas zonas con pastos para ganadería.
En sus bosques se puede practicar la caza y la pesca en pequeña escala.
En Rioja no debe dejarse de visitar el complejo turístico Yacumama, en cuyas 10 ha ofrece ríos, cochas (lagunas), animales silvestres, bungalows, comidas y bebidas típicas (como el «avispa juane» y el «uvachado», «misquichado», «coconachado» o el «achuni ullo», reputado como vigorizante sexual).
A sólo 4,5 km de Rioja se ubica la laguna Mashuyacu, de 350 m de largo por 100 de ancho, rodeada de un hermoso paisaje selvático y con un criadero piscícola del ministerio de Pesquería. Otras lagunas son la de Sachavaca, la Encantada —a 2 km de la carretera a Pósic— y la de San Fernando, a 22 km de Rioja, formada por las aguas del río Mayo y con 30 mil m2 de extensión.
En el caserío de Palestina (distrito de Nueva Cajamarca) está la Cueva de los Guácharos, llamada así porque en ella anida una rara especie de ave nocturna conocida con este nombre. Su entrada mide unos 8 m de diámetro y no se ha podido establecer su área total, pues nadie ha podido entrar más allá de los 600 m.
En su interior discurre un río subterráneo de aguas cristalinas, en las que habitan varias especies de peces.
Otra cueva interesante y que atrae a los visitantes es la llamada Cueva de Aguas Claras o Santuario de las Amazonas, por su semejanza con el lugar donde, según la leyenda, se refugiaban éstas.
Tiene dos entradas que conducen hacia las profundidades de la cordillera Oriental y sus numerosas estalactitas y estalagmitas le confieren un aspecto misterioso y mágico. Para encontrarla, hay que seguir el curso del río Aguas Claras.
A la altura de las nacientes del río Soritor se encuentran las grutas de La Unión, ocho cuevas habitadas por murciélagos. En las nacientes del río Tónchima está La Encañada, especie de pongo con grutas formadas por la erosión del agua, donde duermen aves nocturnas y loros.
En Azunguillo hay tumbas al estilo de las ventanillas de Otuzco (departamento de Cajamarca) y lavaderos de oro en el río Naranjillo.
En el sector de Nuevo Tabalosos, en la quebrada de Cuchachi, se halla la Cueva de las Velas, llamada así por la presencia de numerosas estalactitas y estalagmitas.
A orillas del río Uquihua se halla el
balneario de San Juan de Urifico, sitio ideal y preferido para la celebración de diversas festividades.
Cuatro comunidades aguarunas asentadas en la provincia, formando parte del distrito de Awajún—Alto Naranjillo, Bajo Naranjillo, Shampuyacu y Alto Mayo—, ofrecen sus trabajos de artesanía en cerámica y tarjetas decoradas con plumas.