Las Ordenes religiosas establecieron sus Conventos Máximos en Lima, se fundaron Monasterios femeninos, Beaterios; las escuelas Artísticas irradiaron desde la Ciudad de los Reyes los refinados estilos; Las principales instituciones Civiles y Políticas se establecieron en ella, y las Devociones rápidamente se hicieron objeto del culto masivo entre los habitantes del Valle del Rimac.
Todo ello fue un conglomerado sin par que dió origen a la Semana Santa Limeña, Un conjunto de factores, comparado en sus años de mayor esplendor con las procesiones de la Ciudad de Sevilla. Sin duda el Boato y suntuosidad que brindaron los siglos y la posición de Lima como Capital del Virreinato otorgan a esta celebración la suntuosidad y piedad popular que la caracterizó y aún podemos admirar.
Religiosidad, Arte, Tradición y cultura se ven durante los "10 días más intensos de la Ciudad de los Reyes" en el cual desfilan las procesiones del Redentor y la Madre Dolorosa (desde el Viernes de Dolores al Domingo de Pascua) que tienen su punto álgido al llegar a la Plaza Mayor: El corazón de la Ciudad donde han transcurrido desde su fundación los momentos de gozo, justicia, penitencia, religiosidad, y celebración.
Esta es la Semana Santa de Lima, que desde 1535 celebra la Capital del Perú para propios y extraños los 10 días más intensos de la Ciudad de los Reyes.
Dedicados a todos aquellos admiradores de la Semana Mayor, a los que aún no la conocen, al limeño fiel a sus tradiciones y al participante activo que vive con intensidad estos días de recogimiento y religiosidad a flor de piel. |